Potabilización del agua

Potabilización del agua

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En la potabilización del agua tiene por finalidad reducir los contaminantes tóxicos: metales pesados como fierro, plomo; sustancias tóxicas como arsénico, antimonio, cianuros, nitratos, nitritos, sulfatos, sulfitos y eliminar el calcio, bario. Asimismo eliminar la dureza del agua para uso doméstico y preservar con cloro y flúor que impiden la presencia de microorganismos nocivos para la salud. Tratamientos para el agua potable Cuando el agua no es naturalmente potable se hace un tratamiento corrector; este tratamiento corrector o potabilizador puede ser físico, químico, microbiológico.

1. Físico:

El tratamiento corrector para este fin consiste en: Eliminación de la turbiedad, el color y la eliminación de materias en suspensión, finamente divididas, que no asientan fácilmente. Para ello es necesario un tratamiento previo con coagulante químico, seguido de decantación o clarificación y luego filtración, a través de un manto de arena u otro material inerte y finalmente un tratamiento de desinfección, más o menos intenso, según el grado de contaminación.

2. Químico:

Se refiere a la corrección del PH del agua, a la reducción de la dureza, a la eliminación de los elementos nocivos o al agregado de ciertos productos químicos que mejora la calidad del agua, como agregar flúor para prevenir las caries.

3. Bacteriológico:

El tratamiento bacteriológico se refiere casi exclusivamente a la desinfección con cloro, pudiéndose utilizar cloro puro, sales clorógenas o hipocloritos. Las dosis a utilizar generalmente se fijan en base al cloro residual, cuyo valor debe estar entre 0.05 mg/L y 0.1 mg/L para quedar a cubierto de cualquier contaminación secundaria.

Métodos para desinfectar el agua en caso de emergencia

1. Ebullición:

El hervir vigorosamente el agua durante un minuto, mata cualquier microorganismo presente en el agua que pueda causar enfermedades. Una forma de obtener agua totalmente pura, libre cualquier sustancia disuelta es a través del proceso de destilación. El agua obtenida es utilizada en los laboratorios; aunque puede ser consumida, no tiene las sales minerales que el organismo necesita para su metabolismo (elaboración de compuestos a nivel celular)

2. Tratamiento químico:

Se puede usar también la desinfección química usando yodo y cloro; ambos son algo eficaces para proteger contra la Giardia pero no para controlar el Cryptosporidium. Por consiguiente, utilice cloro o yodo solamente para desinfectar agua de pozo profundo (y no agua procedente de la superficie como ríos, lagos y manantiales), ya que esta, por lo general, no contiene estos organismos causantes de enfermedades. El cloro es más eficaz generalmente que el yodo en el control de la Giardia, y ambos desinfectantes tienen mejor efecto en agua templada.